sábado, 16 de agosto de 2008

Discurso de Hellen Keller

Convención Internacional de 1925
Celebrada en Cedar Point, Ohio, EE.UU., 30 de junio de 1925

Estimados Leones y damas:

Supongo que habrán escuchado la historia aquella que representa a la oportunidad como a una dama muy caprichosa, que toca en todas las puertas una sola vez, y si no abrimos la puerta rápidamente, ella sigue su camino y nunca regresa. Y así es como debe ser. Las damas hermosas y deseables no esperan. Hay que ir por ellas cuando se presenta la ocasión.

Yo soy esa oportunidad. Estoy tocando a la puerta de ustedes. Quiero ser adoptada. La citada historia no dice qué tenemos que hacer cuando se presentan varias oportunidades ante la misma puerta. Supongo que hay que escoger a la más hermosa. Espero yo sea a la que ustedes quieran adoptar. Aquí, yo soy la más joven, y lo que ofrezco viene lleno de oportunidades de servicio.

La Fundación Norteamericana del Ciego tiene apenas cuatro años de vida. Nació de las necesidades imperiosas de los ciegos, y los mismos ciegos le dimos existencia. Sus horizontes de acción y su importancia son nacionales e internacionales. En ella son representadas las mejores y más eruditas ideas sobre el tema que nos ocupa. Su finalidad es darle mayor utilidad a las vidas de todos los ciegos, aumentando su valor económico y ofreciéndoles el placer de una actividad diaria normal.

Imagínense ustedes cómo se sentirían si de repente hoy quedaran ciegos. Imagínense dando tropezones y andando a tientas, a plena luz del mediodía como si fuera noche; sus trabajos y su independencia, perdidos. En ese mundo de tinieblas, ¿no estarían ustedes contentos si algún amigo los tomara de la mano y dijera "Ven conmigo y te enseñaré cómo hacer lo que podías hacer cuando veías"? Esta es la clase de amigo que la Fundación Norteamericana del Ciego va a ser para todos los ciegos de este país, si todos los videntes le dan el respaldo que necesita.

Todos ustedes han escuchado cómo una pequeña palabra pronunciada con las señales de los dedos de las manos de otra persona, cómo un rayo de luz nacido en otra alma llegaron hasta la oscuridad de mi mente y pude hallarme a mí misma, hallar el mundo, hallar a Dios. Y ahora puedo trabajar por mí y por los demás, porque mi maestra pudo entenderme y pudo irrumpir a través de la oscuridad, la prisión del silencio en que me encontraba. Más que el dinero, queremos su atención. El regalo que no viene con el interés y la buena intención del que lo obsequia, no tiene valor. Si ustedes tienen el interés de ayudar a los ciegos, si podemos conseguir que en este país todos los demás tengan interés, sin duda alguna que el ciego triunfará sobre la oscuridad.

La oportunidad que yo les traigo, Leones, es esta: la de promover y patrocinar los fines de la Fundación Norteamericana del Ciego. ¿No me ayudarán ustedes a alcanzar el día en que ya no exista la ceguera evitable; ¿que no haya chicos sordos o ciegos, sin enseñanza; ¿que no haya ni hombre ni mujer ciegos sin recibir ayuda? Yo les suplico, Leones, a ustedes que pueden ver y oír; que son fuertes, valientes y bondadosos; ¡sean los paladines del ciego en esta cruzada contra la oscuridad!

Gracias.

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